Podríamos hablar de, casi, un estilo diferente de relacionarnos con la vida. Un entrenamiento en el que, poco a poco, vamos sustituyendo la interpretación de los hechos por la experiencia de vivirlos tal y como suceden. La fuerza del lenguaje, del pensamiento, para filtrar y disfrazar lo que se ve y lo que se siente, es evidente. Esta influencia es tal que frecuentemente lo verbal (pensamiento y lenguaje) sustituye a lo real. En el Centro de Psicología José Brotons de Alicante sabemos que las interpretaciones y prejuicios continuos de nuestra mente sólo contribuyen a adulterar la experiencia de cada momento. Los elementos claves del mindfulness, según Germer (2004), son: (1) no conceptual, esto es prestar atención y conciencia sin centrarse en los procesos de pensamiento implicados; (2) centrado en el presente: el mindfulness siempre se da en y sobre el momento presente; (3) no valorativo, no puede experimentarse plenamente algo que se desea que sea otro; (4) intencional, siempre hay una intención directa de centrarse en algo, y de volver a ello si por algún motivo se ha alejado; (5) observación participativa, no es una observación distanciada o ajena, debe implicar lo más profundamente la mente y el cuerpo; (6) no verbal, la experiencia mindfulness no tiene un referente verbal sino emocional y sensorial; (7) exploratorio, abierto a la experimentación sensorial y perceptiva; y (8) liberador, cada momento de experiencia vivida plenamente es una experiencia de libertad. |
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